El Documento de Voluntades Anticipadas: Ese gran desconocido.

El documento de voluntades anticipadas (DVA) es una declaración escrita de una persona mayor de edad, capaz y libre, en la que manifiesta anticipadamente su voluntad con objeto de que ésta se cumpla en el momento en que llegue a situaciones en cuyas circunstancias no sea capaz de expresarlas personalmente.  En él se expresan aspectos relacionados con los cuidados y el tratamiento de su salud o sobre el destino, una vez llegado el momento, de su cuerpo o sus órganos.

En la actualidad es un documento muy desconocido por la población: tan solo 198.751 personas en nuestro país han registrado sus voluntades anticipadas (2016). Por otra parte, si bien los profesionales sanitarios sabemos de su existencia, solo conocemos aspectos generales del mismo. Esta entrada está orientada a aclarar dudas recurrentes sobre el tema.

Si bien existe un Registro Nacional de Instrucciones Previas (RNIP), cada comunidad autónoma tiene su propio registro al que el ciudadano puede dirigirse para pedir más información y para registrar sus voluntades anticipadas. Al vivir en la Comunidad Autónoma del País Vasco (CAPV) aportaré información que proporciona nuestro servicio de salud: Osakidetza.  Como aspectos interesantes señalar los siguientes:

1) El DVA debe estar formalizado por escrito de uno de estos tres modos:

  • Ante tres testigos (los testigos serán personas mayores de edad, con plena capacidad de obrar y no vinculadas con el otorgante por ningún tipo de relación de pareja y sin ningún parentesco de primer grado.
  • Ante notario.
  • Ante el funcionario o empleado público encargado del registro de voluntades anticipadas de tu comunidad autónoma.

2)  A la hora de aplicar un DVA, una lectura prudente que se base en el máximo respeto a la voluntad del paciente es preferible a un rígido seguimiento literal del documento.

3) Los DVA tienen sus límites en los que no se tendrán en cuenta:voluntades_anticipadas

  • Si la voluntad expresada por el paciente implica una acción contra el ordenamiento jurídico vigente.
  • Si las intervenciones médicas que el paciente desea recibir están contraindicadas para su enfermedad.
  • En caso de que la situación clínica no sea la prevista y no se corresponda con los supuestos previstos por la persona otorgante al firmar el documento, es decir, cuando la situación que se anticipa en el documento sea distinta que la que se presenta en la realidad.

4)  En cualquier momento puede sustituir, modificar o revocar sus instrucciones previas en cualquier registro autonómico, prevaleciendo siempre el último documento legalmente otorgado.

El realizar un DVA y plasmar los principios vitales al final de la vida es una tarea pendiente en nuestro país y que podría proporcionar tranquilidad, seguridad y optimizar el bienestar de paciente. Si queréis conocer más acerca de su utilización y límites, las ventajas y dificultades, su validez, recomendaciones al respecto, tener un documento básico de voluntades anticipadas,…  puedes consultar las webs de los registros de DVA de vuestras comunidades autónomas. Os dejo el enlace de la CAPV.

[IMÁGEN DEL TEXTO: Extraída de la web de Osakidetza]

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